Hace unos años mi amigo y diligente investigador Mijail Mitrovic me compartió estas imágenes que encontró digitalizadas en un archivo municipal.
Fue un gran regalo para mí, que tenía muy poco registro de esa exposición. En esos años nosotros (los artistas) no teníamos muchas facilidades como ahora que se fotografía hasta la sopa que uno toma. No se le daba importancia al registro, lo importante era la materialidad, lo que sucedía en el momento, lo palpable.
Como fuera, en el año 83 me retiré de la escuela de arte de la PUC y extrañando el ambiente universitario, pero no tanto a los maestros, armé un techito en la azotea de la casa de mis padres y me compré un libro de técnicas de la escultura y empecé mi viaje creativo. Un año y medio después tenía un grupo de esculturas bastante potente y me recomendaron con Luís Lama que en ese tiempo dirigía la Sala de Exposiciones de la Municipalidad de Miraflores y me dio la oportunidad de exponer. Todo ese trabajo estuvo expuesto menos de dos semanas. Era un espacio muy requerido.
Viendo las fotografías después de tantos años, no deja de sorprenderme que siendo tan joven e inexperta desarrollé el tema del cuerpo y lo humano de una forma casi teatral. Empecé haciendo moldes con mi propio cuerpo y de allí seguí imprimiendo sobre la arena o la arcilla partes del cuerpo de mis amigas, mi hermano y mi novio. (De paso les cuento que es una experiencia para el modelo (el trance de sacar un molde de un cuerpo) de susto, enfermedad, angustia y finalmente liberación y bienestar agradeciendo a la vida que ya se terminó el proceso.)
Ensamblaba las partes y construía la escultura que después llevaba a la fundición de bronce. Así avancé con algunas piezas hasta que se terminaron mis ahorros. Entonces decidí aprender a trabajar en resina con fibra de vidrio. Un amigo me recibió en su fábrica en la zona industrial y un obrero me enseñó la técnica. De esa forma yo podía, ya sola, terminar mis esculturas con menos gasto. Claro que no es un material muy saludable.
Poco antes de inaugurar, estaba cincelando una de las esculturas de bronce, se llamaba “Límites”, dándole el acabado sentía unos extraños hincones en mis entrañas. ¿Qué será?
Estaba embarazada y esa es otra historia y otro arte.
Cieneguilla, Junio del 2026




























Que hermosas fotos y obras!
Gracias César!